Cuánto cuesta la formación de idiomas para empresas: qué incluye un presupuesto y cómo comparar dos ofertas

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En España, la formación de idiomas para empresas se mueve entre 30 y 50 € por hora de clase, con el online algo por debajo del presencial. Ojo con el criterio: esa tarifa es por clase, no por persona. Una clase de 40 € con cinco participantes sale a 8 € por persona y hora, que es la cifra que de verdad se puede comparar entre dos ofertas. Por debajo de unos 25 € la hora conviene preguntar qué se está recortando. La comparación útil es el coste por persona formada al mes, con todo incluido: nivelación inicial, materiales, informes de seguimiento y sustituciones de profesor. Y a esa cifra hay que restarle la parte que vuelve vía crédito de formación de FUNDAE, que para muchas empresas cubre una porción significativa del programa y caduca el 31 de diciembre de cada año.

Por qué es tan difícil encontrar precios

Si has buscado cuánto cuesta formar en inglés a tu equipo, te habrás encontrado con la misma respuesta en casi todas las webs del sector: «depende». Y es verdad que depende. Pero eso no ayuda a nadie que tenga que defender una partida presupuestaria la semana que viene.

La razón de fondo es que la formación de idiomas no es un producto, es un servicio con muchas variables: cuántas personas, en qué formato, con qué frecuencia, dentro o fuera del horario laboral, con qué nivel de personalización y con cuánto seguimiento. Dos empresas con la misma plantilla pueden acabar con presupuestos que se diferencian en un factor de tres, y ambos ser razonables.

Lo que sí se puede hacer es explicar cómo se construyen esos precios, para que puedas leer cualquier oferta que te llegue y saber exactamente qué estás comprando.

Los cuatro modelos de precio que vas a encontrarte

1. Por hora de clase

El más común y el más fácil de entender. Se paga una tarifa por cada hora que el profesor imparte, independientemente de cuántas personas haya en la sala.

Referencia de mercado: entre 30 y 50 € por hora de clase, con el online algo por debajo del presencial. Por debajo de unos 25 € la hora hay que preguntar qué se está recortando: si alguien os ofrece clases a 6 € la hora, detrás no hay un profesor con experiencia corporativa, hay una plataforma, un grupo de doce personas, o las dos cosas.

A quién le conviene: a grupos pequeños y estables. Si tienes cinco personas en una clase de 40 €/hora, estás pagando 8 € por persona y hora, que es muy competitivo.

La pregunta que hay que hacer: ¿qué pasa si un día solo aparecen dos personas? ¿Y si no aparece nadie? En la mayoría de contratos por hora, la clase se cobra igual. Conviene saberlo antes, no en la factura del tercer mes.

2. Por grupo cerrado

Se paga un precio por grupo y periodo —normalmente por trimestre o por curso— con un número máximo de participantes.

A quién le conviene: a empresas que quieren previsibilidad presupuestaria y tienen grupos definidos desde el principio.

La pregunta que hay que hacer: ¿cuál es el mínimo y el máximo de personas por grupo? Un grupo de «hasta doce» a un precio atractivo suele significar clases de doce personas, y en una clase de idiomas de doce personas hay gente que no habla nunca. Por encima de cinco o seis participantes, el tiempo de práctica real por persona cae en picado.

3. Por licencia y usuario

El modelo de las plataformas. Se paga una cuota mensual o anual por cada persona con acceso, normalmente con una bolsa de clases o de conversación incluida.

A quién le conviene: a empresas grandes que necesitan dar cobertura a mucha gente con un coste unitario bajo, y que asumen que una parte no lo usará.

La pregunta que hay que hacer: ¿la licencia incluye clases con un profesor real, y cuántas? Es la diferencia entre un programa de formación y una suscripción a una aplicación. Y la segunda pregunta, más incómoda: ¿cuál es vuestra tasa de uso real? Si el proveedor no la tiene medida, o no la quiere dar, esa es la respuesta.

4. Por programa cerrado

Se paga un precio global por un programa completo, con objetivos, duración y entregables definidos: nivelación, plan por persona o por perfil, clases, seguimiento e informes.

A quién le conviene: a empresas que quieren resultados medibles y no solo horas impartidas, y que necesitan poder justificar la inversión ante dirección.

La pregunta que hay que hacer: ¿qué incluye exactamente y qué pasa si el grupo avanza más despacio de lo previsto?

Los cuatro modelos, uno al lado del otro

Modelo Referencia de mercado A quién le conviene La pregunta que hay que hacer
Por hora de clase 30–50 €/h de clase · el online algo por debajo Grupos pequeños y estables ¿Qué pasa si un día solo aparecen dos personas?
Por grupo cerrado Precio por trimestre o curso, con máximo de participantes Quien necesita previsibilidad presupuestaria ¿Cuál es el mínimo y el máximo por grupo?
Por licencia y usuario Cuota mensual o anual por persona con acceso Plantillas grandes con coste unitario bajo ¿Incluye clases con profesor? ¿Cuál es la tasa de uso real?
Por programa cerrado Precio global por programa con objetivos y entregables Quien necesita justificar la inversión ante dirección ¿La nivelación inicial va dentro del precio?
Los cuatro modelos de precio de la formación de idiomas para empresas en España, con la pregunta que desmonta cada uno.

La cifra que de verdad compara dos ofertas no es la tarifa por hora, sino lo que sale por persona y hora. Una oferta de 35 € la hora para un grupo de cuatro cuesta 8,75 € por persona y hora. Otra de 42 € la hora para un grupo de siete cuesta 6,00 €. La segunda es un 20 % más cara en la tarifa y un 31 % más barata en lo que importa.

Tabla comparativa: una oferta de 35 € por hora con 4 personas sale a 8,75 € por persona y hora; otra de 42 € por hora con 7 personas sale a 6,00 €.
La tarifa por hora es por clase, no por persona: para comparar dos presupuestos hay que dividirla entre el número de participantes del grupo.

Lo que casi nunca está en el presupuesto inicial

Aquí es donde dos ofertas que parecían iguales dejan de serlo. Estas cinco partidas aparecen en unos presupuestos y en otros no, y ninguna es opcional en la práctica:

La nivelación inicial. Alguien tiene que evaluar a cada persona antes de empezar para formar grupos que funcionen. Si no se hace, se hacen grupos por departamento o por horario, y eso es la principal causa de que un programa se caiga en el mes tres. Pregunta si está incluida y en qué consiste: un test automático de gramática no es una nivelación.

Los materiales. Libros, licencias de plataforma, recursos. Puede ser un coste por persona nada despreciable a lo largo de un curso.

Los informes de seguimiento. Si tienes que justificar la inversión, necesitas datos: asistencia, progreso, participación. Algunos proveedores lo incluyen, otros lo cobran aparte y otros directamente no lo hacen.

Las sustituciones. Un profesor se pone enfermo, se va o cambia de ciudad. ¿Se recupera la clase? ¿Viene un sustituto? ¿Quién lo paga? La continuidad del profesor es una de las variables que más pesa en el resultado final de un programa, y casi nunca se pregunta al contratar.

La gestión de FUNDAE. Si vais a bonificar, alguien tiene que ocuparse del papeleo. Conviene saber quién.

Cómo comparar dos presupuestos: una sola cifra

Olvida el precio por hora. La cifra que permite poner dos ofertas una al lado de la otra es esta:

Coste total del programa ÷ número de personas que se van a formar ÷ meses de duración

Es decir, cuánto te cuesta al mes cada persona formada, con absolutamente todo incluido. Nivelación, materiales, informes, sustituciones y gestión.

Ese número es comparable, se entiende en un comité y aguanta la pregunta del director financiero. El precio por hora no: puede ser bajísimo y esconder grupos de doce personas sin nivelar, sin seguimiento y con rotación de profesor cada trimestre.

Y hay una segunda cifra que conviene calcular, aunque nadie la pida: el coste por persona que termina el programa. Si de veinte personas que empiezan llegan doce a junio, el coste real por persona formada es casi el doble del que aparece en el presupuesto. Por eso merece la pena preguntar a cualquier proveedor cuál es su tasa de asistencia media. Si no la sabe, es que no la mide.

Cuánto vuelve: la bonificación de FUNDAE

Toda empresa con trabajadores en nómina en España cotiza cada mes por formación profesional —un 0,70 % de la base de contingencias comunes, aportado entre empresa y trabajador—. Ese dinero se convierte en un crédito anual de formación gestionado por FUNDAE que puede usarse para formar a la plantilla. Y la formación de idiomas entra dentro de lo bonificable.

El crédito se calcula sobre lo cotizado el año anterior, aplicando un porcentaje que depende del tamaño de la plantilla:

Plantilla % del crédito bonificable Cofinanciación privada exigida
1 a 5 trabajadores 100 % 0 %
6 a 9 trabajadores 100 % 5 %
10 a 49 trabajadores 75 % 10 %
50 a 249 trabajadores 60 % 20 %
250 o más 50 % 40 %

Las empresas más pequeñas tienen además un crédito mínimo garantizado de 420 € al año, aunque lo cotizado haya sido inferior. Suele ser el dato que más sorprende a una empresa de seis personas que daba por hecho que esto no iba con ella.

Hay dos límites que conviene tener en la cabeza antes de hacer cuentas. El primero: la bonificación no cubre cualquier importe por hora, sino hasta un módulo máximo por participante y hora —en formación bonificada, del orden de 13 € en presencial y 7,50 € en teleformación—, así que la parte de la tarifa que exceda ese módulo no se bonifica. El segundo, y el más importante en septiembre: el crédito caduca el 31 de diciembre. No se acumula para el año siguiente, salvo el caso particular de empresas de menos de 50 trabajadores que soliciten reserva de crédito antes del 30 de junio.

Por eso el último trimestre es el momento en que muchas empresas descubren que tienen crédito sin gastar. Y por eso, si estáis valorando un programa para este curso, merece la pena hacer el cálculo ahora y no en noviembre.

Una advertencia honesta: la bonificación no convierte la formación en gratis. Reduce el coste neto, a veces mucho, pero tiene límites, requisitos de ejecución y obligaciones de documentación. Cualquiera que os prometa «formación gratis con FUNDAE» sin matizar nada os está simplificando algo que no es simple.

Cuándo lo barato sale caro

Un programa de idiomas mal dimensionado no falla de golpe. Falla despacio, y casi siempre igual: empieza con veinte personas motivadas, se forma un grupo demasiado grande y demasiado heterogéneo, los de nivel más bajo dejan de hablar en la segunda sesión, la asistencia empieza a caer en el mes dos, y en el mes cinco quedan seis personas y la sensación general de que «los idiomas no funcionan aquí».

Lo que se ha perdido no es solo el dinero del programa. Es el año de formación, la credibilidad de RR. HH. ante dirección para pedirlo otra vez, y la confianza del equipo en que esto sirve para algo.

La diferencia de precio entre un programa bien dimensionado y uno mal dimensionado suele ser mucho menor de lo que la gente espera. La diferencia de resultado, no.

Cómo lo planteamos en Bright

Trabajamos por programa, no por hora suelta, porque es el único formato que permite comprometerse con un resultado y no solo con impartir clases.

Empezamos al revés de lo habitual: antes de la primera clase preguntamos en qué situaciones concretas se les atraganta el idioma a las personas que van a formarse —reuniones, llamadas, correos, presentaciones, negociación con proveedores— y el programa se construye sobre eso. Los grupos se forman por nivel real y son pequeños. El profesor es el mismo durante todo el programa. Y el progreso se mide sobre esas situaciones, no sobre una escala de niveles.

Los programas son online, que es el formato en el que trabajamos ahora mismo. Y sobre FUNDAE, nos ocupamos de la gestión completa de la bonificación: alta en la aplicación, comunicaciones de inicio y fin, y la documentación justificativa. Un detalle que casi nadie menciona: el coste de esa gestión también es bonificable, así que no se os va en administración parte del crédito.

Si queréis una cifra concreta para vuestro caso, contadnos a cuántas personas queréis formar y en qué plazo y os enviamos una propuesta orientativa en menos de 24 horas laborables, con el cálculo aproximado de lo que podríais bonificar.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta formar en inglés a un equipo de veinte personas?

Depende sobre todo de cómo se agrupen. Veinte personas bien niveladas suelen dar cuatro grupos de cinco. Con dos sesiones semanales de hora y media y tarifas de mercado, el orden de magnitud está entre 1.200 y 2.500 € al mes para el conjunto, antes de aplicar la bonificación de FUNDAE. La horquilla es amplia porque depende de la modalidad, del formato y de cuánto seguimiento incluya.

¿Sale más barato online que presencial?

Sí, normalmente entre un 30 % y un 40 % menos, porque desaparece el desplazamiento del profesor. Lo que no cambia es la exigencia de diseño: una clase online mal montada fracasa igual que una presencial mal montada, solo que es más fácil desaparecer de una pantalla.

¿Es más rentable pagar por licencia de plataforma?

Por coste unitario, casi siempre sí. Por coste por persona que realmente progresa, casi nunca, salvo que la licencia incluya clases con profesor y haya alguien haciendo seguimiento. La pregunta decisiva es cuál es la tasa de uso real a los seis meses.

¿La formación de idiomas es bonificable por FUNDAE?

Sí. No es una excepción ni un caso raro: entra dentro de lo que cubre el crédito de formación, siempre que el programa cumpla los requisitos de ejecución y documentación.

¿Cuánto crédito de FUNDAE tiene mi empresa?

Se calcula sobre lo cotizado por formación profesional el año anterior, aplicando el porcentaje que corresponde al tamaño de la plantilla. Las empresas de menos de seis trabajadores tienen un mínimo garantizado de 420 € al año.

¿Qué pasa si no uso el crédito?

Se pierde el 31 de diciembre. No se acumula al año siguiente, salvo que una empresa de menos de 50 trabajadores solicite reserva de crédito antes del 30 de junio.

¿Cuánto dura un programa para que se note?

Con dos sesiones semanales, los primeros cambios claros en situaciones concretas de trabajo aparecen entre el tercer y el cuarto mes. Un salto de nivel completo lleva bastante más. Cualquiera que prometa resultados visibles en seis semanas está vendiendo otra cosa.

¿Qué debería incluir un presupuesto bien hecho?

Nivelación inicial, formación de grupos por nivel real, número de sesiones y duración, identificación del profesor y qué ocurre si cambia, materiales, informes de seguimiento con periodicidad, y el tratamiento de la gestión de FUNDAE.

En resumen

El precio por hora es el dato más visible y el menos útil. Lo que permite comparar dos ofertas es el coste por persona formada al mes con todo incluido, y lo que permite saber si ese coste ha valido la pena es cuánta gente sigue en el programa en junio.

Antes de firmar nada, pide a cada proveedor tres cosas por escrito: qué incluye exactamente el precio, quién da la clase y qué pasa si se va, y cuál es su tasa de asistencia media. Las tres respuestas juntas te dirán más que cualquier tarifa.

Y si vais a hacerlo este curso, mirad vuestro crédito de FUNDAE antes de diciembre. Es dinero que ya habéis pagado.

Si estáis comparando proveedores, también os puede servir nuestra guía sobre cómo elegir proveedor de formación de idiomas para empresas.

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