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Toda empresa con trabajadores en nómina dispone cada año de un crédito de formación en FUNDAE, que se calcula sobre lo cotizado por formación profesional el año anterior: 100 % hasta 9 trabajadores, 75 % de 10 a 49, 60 % de 50 a 249 y 50 % a partir de 250, con un mínimo garantizado de 420 € para las empresas de 1 a 5. La formación de idiomas es bonificable siempre que esté vinculada al puesto, en cualquier formato. El crédito es anual: lo que no se usa antes del 31 de diciembre, en general se pierde. En Bright nos encargamos de la tramitación completa y la empresa solo firma.
Tu empresa ya ha pagado una parte de la formación de idiomas de tu equipo. Aunque todavía no la haya contratado.
Cada mes, con cada nómina, las empresas cotizan por formación profesional. Ese dinero vuelve en forma de crédito anual en FUNDAE, un saldo que se puede gastar en formar a la plantilla. Y tiene una particularidad incómoda: es anual. Lo que no se usa dentro del ejercicio, en general se pierde.
Esta guía explica cuánto crédito tiene tu empresa, qué parte de un programa de idiomas se puede bonificar, qué trámites hay detrás y qué margen real queda si estamos en el último trimestre del año.
Qué es el crédito de formación de FUNDAE
El crédito de formación es el importe que cada empresa con trabajadores en nómina puede destinar cada año a formar a su plantilla, recuperándolo después mediante una bonificación en las cotizaciones a la Seguridad Social.
No es una subvención a la que haya que optar ni un concurso que se gane. Sale de una cotización que la empresa ya paga: la cuota de formación profesional, que se ingresa junto al resto de cotizaciones sociales. FUNDAE —Fundación Estatal para la Formación en el Empleo— es el organismo que gestiona el sistema y ante el que se comunica y justifica la formación.
Dicho en corto: no es dinero nuevo. Es dinero vuestro que solo se recupera si se usa en formación.
Cuánto crédito tiene tu empresa
El cálculo tiene dos variables:
- Lo cotizado por formación profesional el año anterior. Es la base sobre la que se calcula el crédito.
- El tamaño de la plantilla, que determina qué porcentaje de esa cuota se convierte en crédito.
| Plantilla media | Porcentaje de bonificación |
|---|---|
| De 1 a 9 trabajadores | 100 % |
| De 10 a 49 | 75 % |
| De 50 a 249 | 60 % |
| 250 o más | 50 % |
Las empresas más pequeñas, de 1 a 5 trabajadores, tienen además un crédito mínimo garantizado de 420 € al año, coticen lo que coticen. Es la cifra que más sorprende a quien nunca se lo ha planteado: incluso un equipo de cuatro personas tiene con qué empezar.
A partir de cierto tamaño, la empresa aporta también una parte con fondos propios —la cofinanciación privada—, y ese porcentaje crece conforme crece la plantilla. Es decir: cuanto más grande es la empresa, mayor es su crédito en euros, pero menor el porcentaje que cubre del coste total.
Un ejemplo. Una empresa de 40 personas que el año pasado cotizó 3.000 € por formación profesional dispone este año de 2.250 € de crédito: el 75 % de lo cotizado. Con eso se paga una parte relevante de un programa de inglés para un grupo de ocho o diez personas durante seis meses.
Si no sabéis vuestra cifra, está a una llamada: la puede consultar vuestra gestoría, o nosotros mismos al preparar la propuesta.
Por qué el 31 de diciembre importa
El crédito es anual y se agota con el ejercicio. El saldo que no se ha consumido a 31 de diciembre no se guarda para el año siguiente: desaparece y vuelve al sistema. Solo las empresas de menos de 50 trabajadores pueden, cumpliendo ciertas condiciones, reservar parte del saldo para ejercicios posteriores.
Esa fecha explica la prisa de los últimos meses del año, y también el error más caro que vemos: descubrir en diciembre que había crédito, pedir presupuestos a la carrera y contratar lo primero que aparece. Formación que arranca mal, con grupos mal formados y sin objetivo claro, y de la que en marzo ya no se acuerda nadie.
La formación bonificada tiene trámites con plazos. Hay que comunicar el inicio antes de empezar, y ese aviso no se puede recuperar a posteriori. En la práctica, el último mes cómodo para decidir es octubre: da margen para elegir con criterio, montar los grupos y arrancar dentro del ejercicio.
¿La formación de idiomas es bonificable?
Sí. La formación de idiomas entra dentro de lo que el crédito cubre, siempre que esté vinculada a la actividad de la empresa y al puesto de las personas que la reciben. No es un caso raro ni una excepción: es una de las formaciones más bonificadas en España.
Entra en cualquiera de sus formatos habituales:
- Clases en grupo, individuales o en formato mixto.
- Online, presencial o combinando ambas.
- Programas por habilidad concreta: reuniones internacionales, negociación, presentaciones, atención a cliente.
La prueba práctica es sencilla: si podéis explicar en una frase por qué esa persona necesita ese idioma para su puesto, y queda documentado, normalmente entra.
Qué queda fuera y en qué conviene fijarse
Conviene saber dónde están los límites antes de hacer cuentas:
- No todo el gasto asociado es bonificable. Los costes directos de la formación sí; determinados gastos indirectos tienen un tope, y hay conceptos que sencillamente no entran.
- Hay que documentar la participación. El control de asistencia y la documentación justificativa no son un formalismo: son la condición para que la bonificación se sostenga ante una comprobación.
- Los plazos mandan. Una acción formativa que no se comunica antes de empezar no se puede bonificar después.
- El crédito es un techo, no un precio. Si el programa cuesta más que el crédito disponible, la diferencia la paga la empresa.
Cómo se bonifica, paso a paso
- Consultar el crédito disponible del ejercicio y cuánto queda sin usar.
- Diseñar la formación para que sea bonificable: contenidos vinculados al puesto, duración, modalidad y grupos definidos desde el principio.
- Comunicar el inicio a FUNDAE antes de la primera sesión, con la antelación que marca la normativa. En la práctica se trabaja con una semana de margen.
- Ejecutar el programa y documentarlo: asistencia, seguimiento y evidencias de la actividad formativa.
- Aplicar la bonificación en los seguros sociales del mes correspondiente y conservar la documentación justificativa.
Qué hace Bright y qué tiene que hacer tu empresa
Aquí está la diferencia entre proveedores, y conviene preguntarlo siempre.
En Bright nos encargamos de la tramitación completa: alta de la acción formativa, comunicaciones en plazo, control de asistencia y documentación justificativa. Tu empresa solo firma. El propio coste de gestión es, además, bonificable.
Lo que sí depende de vosotros es decidir a tiempo: quién se forma, con qué objetivo y cuándo empieza el programa. El papeleo se resuelve. Un programa que arranca el 20 de diciembre, no.
Cuánto acaba costando un programa bonificado
La pregunta que viene después siempre es la misma: descontado el crédito, ¿cuánto pagamos de verdad?
Depende del modelo de tarifa, del número de personas y del formato. Lo hemos desglosado con precios reales en la guía de cuánto cuesta la formación de idiomas para empresas, donde también explicamos qué se queda fuera de un presupuesto y cómo comparar dos ofertas que parecen iguales.
Y si todavía estáis decidiendo con quién trabajar, la guía de cómo elegir proveedor de formación de idiomas recoge las preguntas que conviene hacer antes de firmar.
Una advertencia sobre el lenguaje del sector: desconfía de quien venda «formación gratis». La bonificación puede cubrir una parte importante del coste, o el total en empresas pequeñas, pero depende de vuestro crédito y de vuestra plantilla. Lo serio es calcularlo, no prometerlo.
Tres formas de perder el crédito sin darse cuenta
Después de varios años tramitando formación bonificada, los fallos se repiten:
Esperar a noviembre. El crédito no caduca en silencio: caduca con plazos. Entre decidir, montar los grupos, comunicar el inicio y arrancar pasan semanas. Quien empieza a mirarlo en noviembre suele terminar renunciando a una parte del saldo.
Repartirlo entre demasiada gente. Un crédito dividido entre treinta personas da treinta avances invisibles y ningún resultado que enseñar en enero. Concentrarlo donde el idioma frena el trabajo —el equipo que lleva las reuniones con cliente, el departamento que coordina con la matriz— produce un cambio que se nota y que se puede defender ante dirección.
Elegir proveedor por disponibilidad. En diciembre se contrata a quien tenga hueco. En octubre se elige por criterio: método, encaje con los horarios reales del equipo y, sobre todo, cómo se va a medir el progreso. Si un proveedor no sabe explicar qué os va a enseñar en enero para demostrar que ha servido, esa es la respuesta.
Preguntas frecuentes sobre FUNDAE y la formación de idiomas
¿Qué es el crédito de formación de FUNDAE?
Es el importe anual que una empresa puede dedicar a formar a su plantilla y recuperar después mediante una bonificación en las cotizaciones a la Seguridad Social. Procede de la cuota de formación profesional que la empresa ya cotiza cada mes, y se calcula sobre lo cotizado el año anterior.
¿Cuánto crédito tiene mi empresa?
Se calcula aplicando un porcentaje a la cuota de formación profesional del año anterior: 100 % hasta 9 trabajadores, 75 % de 10 a 49, 60 % de 50 a 249 y 50 % a partir de 250. Las empresas de 1 a 5 trabajadores tienen un mínimo garantizado de 420 € al año.
¿El crédito de formación caduca?
Sí. El crédito es anual y el saldo no consumido a 31 de diciembre se pierde con carácter general, sin acumularse al año siguiente. Las empresas de menos de 50 trabajadores pueden, bajo determinadas condiciones, reservar parte del saldo para ejercicios posteriores.
¿La formación de idiomas se puede bonificar?
Sí, siempre que esté vinculada a la actividad de la empresa y al puesto de trabajo de los participantes. Entra en formato online, presencial o mixto, en grupo o individual, incluidos los programas centrados en una habilidad concreta como reuniones o negociación en otro idioma.
¿La formación bonificada es gratis?
No siempre. La bonificación puede cubrir una parte importante del coste o incluso su totalidad en empresas pequeñas, pero depende del crédito disponible y del tamaño de la plantilla, que determina también la cofinanciación privada. Si el programa cuesta más que el crédito, la diferencia la asume la empresa.
¿Con cuánta antelación hay que comunicar la formación?
La comunicación de inicio se presenta ante FUNDAE antes de la primera sesión, con la antelación que marca la normativa según la duración de la acción formativa. En la práctica se trabaja con al menos una semana de margen para evitar incidencias.
¿Quién hace el papeleo con FUNDAE?
Depende del proveedor. En Bright nos ocupamos de la tramitación completa —alta de la acción formativa, comunicaciones, control de asistencia y documentación justificativa— y la empresa solo firma. Conviene preguntarlo siempre antes de contratar, porque no todos los proveedores lo hacen.
¿Puedo empezar la formación este año y terminarla el siguiente?
Sí. Un programa puede continuar en el ejercicio siguiente; lo que cuenta para el crédito de este año es la formación ejecutada y comunicada dentro de él. Arrancar antes de que acabe el año permite aprovechar el saldo disponible sin renunciar a la duración adecuada.
Calculamos vuestro crédito
Si queréis saber de cuánto disponéis este año y qué parte de un programa de idiomas podríais bonificar, escribidnos y lo miramos juntos: plantilla, objetivos y una estimación de coste neto. Sin compromiso y con números encima de la mesa.
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